Moho y calefacción: infrarrojos
El moho suele hacerse visible como una capa oscura o verdosa en esquinas y nichos. El problema no es solo estético: cuando una superficie permanece húmeda, la condensación crea el entorno que permite que el moho vuelva a aparecer. Por eso, hablar de moho y calefacción no debería limitarse a elevar la temperatura del aire durante unas horas. La diferencia decisiva de los infrarrojos está en que el calor se absorbe en la masa térmica del edificio: paredes, techos y suelos reciben el calor directamente, en vez de depender únicamente del aire caliente.
Este principio ayuda a reducir la condensación sobre la pared y a disminuir la humedad existente en el material. Moho-DRY aplica este enfoque como secado infrarrojo de pared: actúa sobre la zona afectada para combatir la causa relacionada con la humedad, sin cloro ni otros productos químicos. Así se diferencia de pintar por encima o de usar aerosoles antimoho, que solo tratan la superficie visible.
Calor dirigido a la pared
Cuando la pared deja de ser una superficie fría y húmeda, se reduce la base sobre la que el moho puede reaparecer.
La solución duradera contra el moho no consiste en tapar la mancha, sino en mantener seca la pared que la alimenta.
- Elimina el moho visible y los depósitos superficiales.