Cómo se relacionan temperatura, humedad y punto de rocío
La condensación no depende únicamente de que exista humedad en el aire ni únicamente de que una pared esté fría. Surge de la relación entre ambas variables y de la temperatura superficial concreta de la pared. El punto de rocío marca el momento en que el vapor de agua deja de mantenerse en el aire y se deposita como agua. Por eso dos paredes de una misma vivienda pueden comportarse de forma distinta: basta una variación de temperatura en la superficie para que una de ellas alcance antes ese punto crítico.
También influye el recorrido del vapor de agua por la envolvente del edificio. El vapor puede migrar hacia elementos constructivos y encontrar zonas con curvas de temperatura distintas. Allí donde la temperatura baja lo suficiente, aumenta el riesgo de humidificación y condensación. Este proceso puede afectar el acabado de la pared, con daños como abombamientos, y crear la humedad que el moho necesita para reaparecer.
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El moho no se detiene tratando la superficie: se detiene cuando la pared deja de ofrecer humedad por condensación.
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Ventilar puede complementar el control de la humedad ambiental, pero no eleva por sí solo la temperatura superficial ni seca de forma permanente una pared afectada. Un deshumidificador tampoco resuelve la humedad dentro de la pared: reduce temporalmente la humedad del aire. Schimmel-DRY actúa sobre la pared con secado infrarrojo sin químicos, en lugar de limitarse a ocultar las consecuencias.